
Esta luna llena, que era especial ya que hace 20 años la luna no estaba tan cerca de la tierra, la viví compartiendo en un círculo sagrado mixto en Lo Caña, con mis hermanas y nuevas amigas. El mensaje de María José fue claro, despertar, desde nuestra capacidad humana el amor femenino, el amor materno hacia la pacha y hacia nosotras, mujeres guerreras que habitamos esta tierra.
Gratitud por la claridad de las palabras emitidas por estar princesas divinas que mantuvieron al abuelito fuego calmado, puro y tranquilo, acompañándonos en nuestros rezos , cantos y preglarias.
Que los caminos se abran, que el despertar colectivo sea abundante, en nombre de la luz, Dios, los ángeles y nuestros ancestros. Que las energías se compartan, para ser sólo una en vibración, en sabiduría y en amor.
Vamos más allá, a ver con un nuevo ojo, el que rompe el envoltorio, saca las cáscaras y compenetra al corazón. Las apariencias ya no engañan, respiro, observo, comprendo, no juzgo, integro y disfruto de cada presencia femenina.
Creamos una nueva humanidad, donde existan el encuentro de hombres y mujeres leales y nobles como un perro, que logre traspasar la barrera del miedo y la de la estructura mental-social, la que no nos deja seguir avanzando en conciencia, en coherencia y en paz con nuestro propio maestro interno.
Que la luna remueva nuestras aguas y purifique las contaminaciones que tenemos. Que avasalle lo que tenga que sacar para luego morir y después renacer.
Que las flores se mojen y las hojas se caigan para crecer en la nueva Pacha mama para que coloremos de una vez el arcoíris planetario, las luces de la nueva era y del nuevo despertar humano.
Ahá creación divina
Ahá Padre Sol
Ahá Madre LUna
Ahá Gran Espíritu
Ahá Tierra Santa


