
Hoy es el día internacional de nuestra madre tierra, el planeta, que por tantos años nos ha cobijado en sus cimientos de fertilidad y de vida.
Luego, de miles de años, de haber convivido con ella y sus recursos, nos encontramos en una paradoja impresionantemente, inconsciente, que aqueja a toda la raza humana, pues Gea, como le llamaban los griegos a la diosa Madre Tierra, se encuentra enferma, pues los abusos que hemos cometido en contra de ella han creado impactos y daños que muy pocos gobiernos y personas han querido conocer y hacerse cargo.
Ayer, en la plaza de entrada del cerro Santa Lucía, se realizó una convocatoria para que quienes nos preocupamos por la tierra nos conociéramos e intercambiáramos información sobre lo que está sucediendo específicamente con Chile.
En la convocatoria estuvieron presente distintos tipos de organizaciones, como el Partido Ecologista y Acción Verde con sus stands informativos, y creativos métodos para comunicar s qué está sucediendo con nosotros, y con algún lugar en especial.En este encuentro pude percatarme de cómo la madre Tierra ha sido víctima de un negativo impacto que no sólo afecta a miles de especies y comunidades aledañas que deben convivir con la instalación de una industria, sino que a largo plazo afectará a todos los que vivimos en ella.
En el lugar también hubo alegría, pudimos ver como un grupo celebró la vida, la tierra, danzando Afro, aquella danza nativa de África, que está en constante movimiento, pero hacia la tierra, hacia la raíz.
No fue mucha gente, una pena, pues el Santiaguino no tiene idea de lo que significa trasladarse de un lugar porque una industria contaminó tu territorio, o las aguas que tomabas. Sólo los comuneros de Maipú se hicieron presente, manifestando su rechazo contra las aguas que beben, llena de contaminación y efectos negativos para su salud. Me dio pena, pues sabía perfectamente a lo que se referían, ya que unas colegas hicieron el año pasado un reportaje sobre esto, y entendía perfectamente la rabia que sentían al no poder contar con el recurso esencial y más preciado para sobrevivir, el agua.
Me maravillé al ver como una niña de de 11 años, llamada Elizabeth, junto a sus hermanos más pequeños, estaban tan conscientes del problema. Su ternura, me emocionó porque se dedicó a regalar dibujos realizados por sus compañeras a quienes parecía agradarles. Fue así como llego hacia nosotros, pues yo andaba con dos amigos alemanes, que andaban de paso por Santiago.
Los dibujos de Liz, como le decían a esta niña, ilustraban como la tierra estaba de triste a causa de la contaminación, y qué cosas debíamos hacer para terminar con tal daño.
Me quedé pensando en lo pocos que éramos, en por qué aún no lográbamos entablar este tema como debate nacional, pensar que en Alemania el green partide, llamado Die Grünen, cuenta con 51 parlamentarios en el Congreso y aquí el partido ecologista, no tiene representación parlamentaria y ningún peso político que pueda oponerse ante los proyectos que ha aprobado el gobierno en pro a las grandes organizaciones económicas.
Quiero terminar esta reflexión con un mensaje que traía unas semillas de perejil que me regaló una francesa que también estaba en esta convocatoria por la tierra. Es una oración que ojalá todos pudiéramos conocer.
TODOS SOMOS TIERRA
Por la tierra, por su distribución justa y digna para los Pueblos,
Por su existencia, por el buen vivir.
Por el bienestar social, por la soberanía y seguridad alimentaria.
Por los derechos, por la salud, por el respeto a la tierra, los derechos de la naturaleza.
Por la paz y el freno a las desigualdades y en el fin a la violencia estructural.
Todos Somos Tierra